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Ciencia e innovación, los salvavidas de los cafeteros colombianos

El desarrollo de nuevas y resistentes variedades, junto con prácticas para recoger el grano de manera más eficiente, garantizan que aún en tiempos de pandemia Colombia siga produciendo y exportando el mejor café del mundo.

La luminosidad y conservación de los suelos en Colombia, junto a la adopción de nuevas formas de cultivar café, con una variedad de porte bajo llamada caturra, produjeron la revolución verde de los años setenta que permitió llegar en promedio a 10 millones de sacos de 60 kilogramos. Pero la llegada de la roya en 1983 y de la broca en 1988, así como la caída del pacto mundial del café en 1989, forjaron un nuevo panorama que demandó cambios para incrementar la productividad y reducir los costos de producción.

A finales de los ochenta, fruto de un trabajo que comenzó en 1967, el Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), entregó la primera variedad mejorada con resistencia a la roya denominada Variedad Colombia. Fue el primer paso del equipo de mejoramiento genético en un largo camino de nuevas variedades, que hoy le permite a Colombia tener más del 82 por ciento de las áreas cultivadas con resistencia durable a la roya y una calidad de granos y de taza muy alta.

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En esa oportunidad se reportó un ahorro de 200 millones de dólares anuales, al evitarse las aplicaciones de fungicidas contra la enfermedad, además del beneficio ambiental que representó no asperjar millones de litros de fungicida.

Las variedades mejoradas traen incorporada la resistencia al Mal de las Cerezas del Cafeto, conocida como CBD, otra devastadora enfermedad presente hasta el momento en África, pero que en una economía globalizada amenaza constantemente al continente americano.

La broca y La Niña
La broca es un insecto plaga que llegó de África y que en Colombia encontró un ambiente muy favorable, pues la producción de nuevos frutos en los árboles de forma permanente le garantiza a este insecto su único alimento: el grano de café.

A partir de la implementación del Manejo Integrado de Broca (MIB) desarrollado por Cenicafé, los porcentajes de afectación por esta plaga han permanecido por debajo de los umbrales de afectación económica. Los productores se han ahorrado unos 80 millones de dólares anuales en su control.

Cuando no es la biología o los precios internacionales, el clima es el que preocupa a los cafeteros. Entre 2008 y 2010 La Niña causó la peor caída de la producción en la historia del país, al pasar de 12 millones de sacos de 60 kilos a 7,5 millones. Los pronósticos del cambio climático acentuaron los temores.

Nuevamente el trabajo mancomunado de todo el gremio cafetero, Cenicafé y el Servicio de Extensión de la Federación de Cafeteros logró cambiar la estructura productiva de la caficultura. Rejuvenecieron las plantaciones de cerca de 14 a menos de 6 años de edad, aumentaron las densidades de siembra y se plantaron variedades resistentes como castillo, que hoy cubren el 50 por ciento del territorio nacional.

La capacidad de adaptación a las nuevas condiciones climáticas, fortalecida con la estrategia ‘Más Agronomía, Más Productividad’ de la gerencia técnica de la Federación, han llevado al país en los últimos cinco años a unos nuevos niveles de producción constantes de 14 millones de sacos. Esta cifra refleja una caficultura resiliente, resistente y rentable.

El desarrollo de la Cosecha Asistida representa esas innovaciones. El uso de lonas y equipos como la derribadora de café, que cambió la forma de recoger el grano empleada durante 200 años, permite aumentar el rendimiento de la mano de obra. Esta práctica ha sido clave en situaciones extremas como la pandemia que vivimos actualmente. Junto con los avances científicos que aplican las fincas productoras, en estos momentos de incertidumbre económica Colombia sigue exportando, con resultados exitosos, el mejor café del mundo.

* Director del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé)

Archivo Original

Redacción: Semana
Imágenes: Archivo Semana

1 comentario en “Ciencia e innovación, los salvavidas de los cafeteros colombianos”

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