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Nuevo índice revela la presión que soporta la cadena de suministro ante eventos que estresan la economía global

Las interrupciones de la cadena de suministro se han convertido en un gran desafío para la economía mundial desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. Los cierres de fábricas (sobre todo en Asia) y las cuarentenas generalizadas y las restricciones a la movilidad han provocado interrupciones en las redes logísticas, aumentos en los costos de envío y plazos de entrega más largos. Se han utilizado varias medidas para calibrar estas perturbaciones, aunque tienden a centrarse en dimensiones particulares de las cadenas de suministro mundiales. Es por ello que la Federal Reserve Bank of New York, propuso un nuevo indicador, el Índice de Presión de la Cadena de Suministro Global (GSCPI, por sus siglas en inglés), que integra una serie de métricas comúnmente utilizadas con el objetivo de proporcionar un resumen más completo de las posibles interrupciones que afectan a las cadenas de suministro globales.

Según expone la Federal Reserve Bank of New York cada medida implementada hasta ahora, destaca diferentes dimensiones de las posibles perturbaciones en las cadenas de suministro mundiales. Sin embrago, las propias cadenas de suministro mundiales permiten que las industrias de los distintos países estén más interconectadas, correspondiéndole al transporte de bienes aéreo y marítimo facilitar esta interconexión. Por ejemplo, los productos finales fabricados por empresas estadounidenses se ensamblan con frecuencia a partir de componentes y piezas fabricadas en Asia y Europa. Por estas razones, la entidad optó por construir el GSCPI, una medida de presión de la cadena de suministro que combina datos sobre medidas de la cadena de suministro específicas de cada país con las medidas globales de los costos de transporte.

De acuerdo con la Federal Reserve Bank of New York para estimar el GSCPI, dispone de un conjunto de datos de veintisiete variables: las tres variables de la cadena de suministro específicas de cada país para cada una de las economías de su muestra (la zona del euro, China, Japón, Corea del Sur, Taiwán, el Reino Unido y EE.UU.), las dos tarifas de transporte marítimo mundial y los cuatro índices de precios que resumen los costos del transporte aéreo entre EE.UU., Asia y Europa. Todas estas variables se han corregido para tener en cuenta los efectos de la demanda en la mayor medida posible.

Según la entidad este conjunto de datos se compone de series temporales mensuales de duración desigual: las variables de la cadena de suministro de las economías avanzadas empiezan todas en 1997, para Japón empiezan en 2001 y para las demás economías asiáticas en 2004, el índice Harpex empieza en 2001, el BDI se remonta a 1985 y los índices de precios de la carga aérea del BLS se remontan a 2005 con una frecuencia mensual y son trimestrales desde 2005 hasta 1997. El objetivo de la Federal Reserve Bank of New York es estimar un componente común, o «global», a partir de estas series temporales.

¿Que reveló el GSCPI?

La Federal Reserve Bank of New York, tras poner en marcha su cálculo indica que el GSCPI oscila a lo largo del tiempo, «con varios episodios dignos de mención».

La institución bancaria detalla al respecto que se observa una caída y luego un repunte del índice durante la CFG. Precisa que esta variación en el periodo de la CFG no es tan grande como los movimientos observados en periodos posteriores, que podrían captar factores más fuertes del lado de la oferta.

Así en 2011, se observa un aumento sustancial del índice, atribuible a dos desastres naturales. El primero es el terremoto de Tōhoku y el tsunami resultante, que tuvo un impacto tanto en la producción japonesa como en la extranjera, dado que las regiones afectadas eran un centro de fabricación de automóviles.

El segundo acontecimiento fue la inundación en Tailandia, que anegó siete de los mayores polígonos industriales del país, afectando a las cadenas de producción global de las industrias del automóvil y la electrónica.

El índice vuelve a subir durante las disputas comerciales entre China y Estados Unidos de 2017-18, ya que las empresas tuvieron que ajustar sus estrategias de compras globales.

El impacto de la pandemia

Sin embargo, los peaks del GSCPI asociados a los acontecimientos mencionados palidecen en comparación con lo observado desde que comenzó la pandemia del COVID-19. En primer lugar, se observa que el GSCPI se dispara al principio del periodo pandémico, cuando China impuso medidas de bloqueo.

A continuación, el índice descendió brevemente cuando la producción mundial y comenzó a ponerse en marcha de nuevo en torno al verano septentrional de 2020, antes de subir a un ritmo espectacular durante el invierno septentrional de 2020 (con el resurgimiento del COVID) y el posterior periodo de recuperación.

Más recientemente, el GSCPI parece sugerir que las presiones de la cadena de suministro mundial, aunque siguen siendo históricamente altas, han tocado techo y podrían empezar a moderarse un poco en el futuro.

De acuerdo con las conclusiones de la Federal Reserve Bank of New York el objetivo perseguido al elaborar el GSCPI fue construir una medida parsimoniosa de las presiones que sufre la cadena de suministro mundial que pudiera utilizarse para calibrar la importancia de las limitaciones de la oferta con respecto a los resultados económicos. Más adelante, la organización dará a conocer la cuantificación del impacto de las perturbaciones del GSCPI en los recientes movimientos de la inflación de los precios al productor y al consumidor.

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Redacción: Mundo Marítimo

Imágenes: Mundo Marítimo

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