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Por reforma vendrá alza en precio de energía y en impuesto vehicular

Como parte de los instrumentos de tipo fiscal que permitan reducir la contaminación, el proyecto de reforma tributaria, que el Gobierno socializó este martes con los gremios, busca modificar el impuesto al carbono, ampliando la base para incluir en la base gravable del tributo el carbón que se quema para producir energía en centrales térmicas o en diversas industrias como la cementera y las siderúrgicas.

El cambio, que hace parte de cuatro nuevos impuestos verdes, contempla que los recursos que se recauden se destinen a la generación del Fondo del Clima (Fonclima), el cual recibiría ingresos anuales de 1,27 billones de pesos provenientes del impuesto al carbono (por emisiones de gas carbónico), un nuevo impuesto al plástico de un solo uso y a los plaguicidas.

Según lo explicado por el Gobierno a los gremios, la inclusión de este nuevo gravamen al carbón, que se cobraría a quienes compren carbón para producir energía (plantas térmicas e industrias que utilizan hornos), generará un aumento del 7 por ciento en los precios de la generación de energía.

Sin embargo, la Asociación Colombiana de Generadores (Andeg), gremio de los generadores térmicos del país, explica que, según sus cálculos, dicho incremento sería de 18 pesos por kilovatio.

El presidente de la agremiación, Alejandro Castañeda, le explicó a EL TIEMPO que en el mercado de energía mayorista tradicionalmente la generación con carbón fija una especie de techo al cual están muy cercanas las hidroeléctricas, lo cual hace previsible que si el costo de la energía térmica con carbón sube, también lo haga la energía producida con agua e incluso el costo de la energía renovable que se produce con el sol o con el viento.

Debido a ello, Andeg estima que cada año los consumidores de finales de energía, es decir los hogares, las industrias y las empresas, terminarán pagando 1,5 billones de pesos adicionales cada año.

Lo anterior, según Castañeda, debido a que quienes compren carbón para sus procesos de generación o industriales entrarían a pagar una tarifa de 40.000 pesos por cada tonelada, cuyo precio actual promedio es de 150.000 pesos, es decir que el impuesto equivaldría a un 26 por ciento del costo actual.

Y señala que también este impuesto puede encarecer los productos e insumos para la construcción, como el cemento y las varillas, producidos por las cementeras y la industria siderúrgica.

Efectos contrarios

Adicionalmente, el directivo recalca que el esquema en que prevé el Gobierno cobrar el impuesto, según lo que se conoce hasta ahora del proyecto de ley, no contribuye al objetivo de incentivar la innovación en los empresarios para adquirir equipos que mitiguen las emisiones de CO₂ a la atmósfera.

Según Castañeda, el impuesto no debería cobrarse sobre el carbón que compren estos agentes, sino sobre las emisiones reales que hagan a la atmósfera, valiéndose de equipos de medición que permitan verificar el CO₂ emitido.

Lo anterior porque al ver que sus costos se incrementan, quienes usan el carbón pueden comenzar a comprar variedades de carbón con más azufre, que son más económicas, para equilibrar sus cuentas.

«El impuesto debería ser a la salida del uso industrial y de generación», agrega el presidente de Andeg.

Mientras que el Gobierno estima que el nuevo recaudo anual por este impuesto sería de 600.000 millones de pesos, Andeg señala que sería de unos 250.000 millones de pesos al año.

De ese valor, explica Alejandro Castañeda, el fisco debería gastar unos 100.000 millones de pesos adicionales en subsidios, toda vez que la mayoría de los consumidores eléctricos están en estratos 1, 2 y 3.

Con respecto a lo anterior, el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, señaló que este impuesto entrará gradualmente y no se cobrará durante los primeros dos años. Y agregó que «se piensa rediseñar los subsidios, con lo cual el recaudo será neto cuando entre».

Carros y transporte público pagarán por contaminación

Dentro del proyecto de reforma tributaria que el Gobierno socializó con los empresarios y que está en sus últimos ajustes para presentarse al Congreso después de Semana Santa, se incluye un componente por contaminación que se agregaría al impuesto de vehículos que cada año pagan los casi 16 millones de vehículos que ruedan en el país, según el Registro Único Nacional de Transito (Runt).

Dicho componente por contaminación para carros, motocicletas, vehículos de carga y transporte público dependerá de las características del vehículo y se prevé un recaudo de 400.000 millones de pesos al año adicionales a los 1,7 billones de pesos que recaudan hoy las ciudades y departamentos por el impuesto a los vehículos
automotores.

Asimismo, el proyecto de reforma tributaria crea impuestos a los plásticos de un solo uso, de 2 pesos por gramo (el gramo cuesta hoy 4,2 pesos) y con el que se recaudarían 14.000 millones de pesos al año.

Igualmente, la iniciativa crea un impuesto al consumo de plaguicidas no orgánicos, que busca reducir la contaminación del suelo, estaría incluido en el impuesto al consumo, dejaría un recaudo anual de 60.000 millones de pesos e implicaría un aumento del 1 por ciento en los precios finales de estos productos.

Archivo Original

Redacción: El Tiempo
Imágenes: Archivo El Tiempo

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